25.2.11

Relatos de asesinatos Capítulo I

Ramona manoteaba con la única mano que podía mover, la única que le respondía. Con los ojos cerrados, la cara hinchada y la mandíbula desencajada, no podía articular palabra alguna, sólo gruñidos y quejidos. Él estaba ahí, impávido, aunque la madrugada todavía lo cubría, no tenía miedo de mostrarse cuando los primero rayos de sol aparecieran. No le importaba todo el sufrimiento que le estaba causando a esa joven, que le causaría durante muchos años más, tenía esa seguridad en su semblante de que estaba haciendo todo por una buena razón, un llamado, una obligación que excedía a su muy limitado entendimiento.

Él sabía que esta hora estaba marcada, que tenía que suceder así, para eso llegó a este mundo y no sentía remordimiento alguno, porque consciente estaba que fue ella la que lo buscó, fue ella misma la que incitó a que todo esto sucediera; él podía jurar que hasta la hora precisa en que acontecía esta brutalidad fue escogida por ella.

Lo que él ignoraba eran todos los sueños que estaba asesinando, todas esas ilusiones rotas de tajo, rotas con un sonido hiriente que atravesaba el cerebro; sueños de logros, sueños de idilios, quién sabe cuántos sueños pueda tener una mujer. A los cinco minutos lo volvió a hacer, Ramona se volteó, lo maldijo y lo aventó, y ahí se quedó en el suelo Jack el Despertador.

4 comentarios (^^)v, click aquì y deja el tuyo:

Pool dijo...

ke mamón eres jejeje cada kien su muerte :D

Banjú -el memorioso- dijo...

Todos la vivimos distinto. hehehe

Fhernanda dijo...

Me gustó tanto que vencí mi hueva de loggear y ponerte este comentario, asi que, tú siendo un cuyo como yo entenderás cuánto me gustó.

Banjú -el memorioso- dijo...

:O
Muchas gracias, Fher, siempre es bueno recibir tus coments :D i <3 tú mil (^u^)