11.1.11

Mordiscos

Una se retorcía mientras la otra le mordisqueaba con coquetería el largo tallo. Sus dientes eran filosos y largos, pero sabía usarlos con cuidado. La otra reía en silencio con la boca tan abierta como podía. Casi a punto de reclamar el éxtasis encendieron las luces del cuarto, se separaron rápidamente, volviendo a una postura casual, tratando de no delatar el acto; el botánico miró atónito un rojo inusual en sus plantas carnívoras.

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