14.1.11

Cortina de mundo

Riéndose, con las mandíbulas a punto de desencajarse, estaban dos amigos acostados en el pasto, uno -el de playera azul- levantó el tronco recargado en sus codos y observo atónito una roca que brillaba a lo lejos. Mira, allí hay algo que brilla, vamos a ver qué es. De seguro es un pedazo de botella. No, no, no, mira, se ve, así, que no es pues, que es otra cosa. Al incorporarse -torpemente- el joven de playera morada se alzó lo lentes de sol para poder ver de manera más certera el objeto en cuestión.

Como palomillas al foco, siguieron la luz, caminaron los ocho pasos de distancia que había entre ellos y la roca; la miraron de cerca y comprobaron que no brilla la roca, sino una pequeña esquirla de metal enterrada en ella. Hay que sacarla de la roca, a lo mejor te vuelves como Grillo. Así que el joven de la playera azul sacó la esquirla de la roca y la blandió por el aire como si fuera una diminuta espada; hizo una equis que acompañó con un sonido, una onomatopeya de cuando uno corta el aire. La equis se dibujó en el aire y por gravedad quedaron colgando los pliegues triangulares del paisaje, creando así una entrada tras bambalinas de la realidad.

1 comentarios (^^)v, click aquì y deja el tuyo:

Pool dijo...

No imaginé el final :D, muy bien Banjo irremediablemente pasaron por mi mente algunas pinturas de Dalí