Hola lector solitario que andas por ahí. Gracias por visitar mi blog, ahora te presento una nueva sección, que espero seguir produciendo, esta nueva sección se va a llamar, qué leer, y va a tener como objeto recomendarte libros que yo mismo he leído. No es la gran cosa, y sí sé que es un acto de pedantería disimulada con una especie de altruismo, lo sé, pero no reflexionemos en ello, sino veámoslo como un buen aporte para la internet, aparte espero que así lleguen más lectores como tú a este sitio, tan bonito y descuidado.
En esta ocasión te platicaré sobre el libro que está en el título de este post: Manual del distraído , este libro es escrito por un señor llamado Alejandro Rossi, que bueno tiene una historia muy peculiar, ya que este señor es un ciudadano del mundo, nació en Italia, hijo de un italiano de una venezolana y vive su infancia por allá, luego viene la guerra y se van a Buenos Aires y luego acaban en México. Toda su vida se la pasa viajando, pero elige a México como su patria.
Pero bueno, hablando concretamente de la obra, esta obra nos muestra una compilación de reflexiones, cuentos breves y narraciones un poco más extensas, que van desde una reflexión sobre el público -literario y varios más- , hasta la confianza ciega que nosotros damos día a día.
Sinceramente es una obra bárbara, son de esos libros que los lees y te llevan más allá, son de esos libros que te tardas mucho en leer, porque te hace imaginar cosas propias, no sólo las que nos da Rossi.
Y como en todo libro, hay unas cosas más chidas que otras y bueno varios temas que trata son críticas a maestros y personajes públicos -no tan públicos- que la mayoría de nosotros ignorantes no conocemos - no te estoy diciendo ignorante a ti, sino a los ignaros de los que formo parte-
Pero bueno, para que te hagas una idea más clara, te pondré aquí unas cuantas de sus minis que tiene en un capítulo llamado "Sorpresas"
Tuve una novia extraña. Me confesó que era cripojudía y yo pensé -en mi ignorancia cristiana- que era una secta erótica. Durante meses esperé la invitación. (Rossi, 2010, p 45)
El bosque era enorme. Unos pinos altísimos y grises. De lejos vi a la niña que perseguía a un lobo aterrado. Lo juro (Idem, p 46)
Esta dos son fáciles de entender, realmente palabras bien escogidas, nos transmiten ideas frescas y jocosas. La segunda, me gusta mucho porque juega con Caperucita y el Lobo, y esa alusión de que la ciudad es lo contrario pero idéntico a la naturaleza, el bosque. Una especie de inversión de colores en paint.
Ahora, esta que te presento a continuación, es una joyita que de verdad me cautivo y me llevó a muchas reflexiones. No olvides dejar tu propia opinión en los comentarios.
Un hombre agoniza en un cuarto y al lado de la cama, sobre un puso de baldosas, está echado un perro. Entra alguien, observa unos segundos y cierra otra vez la puerta. (Idem, p 46)
Sencillamente magnífica, el juego de la perspectiva, como nos manipula con la imagen fuertísima del moribundo y como esa atención que le ponemos es la misma que nos desplaza y nos impide seguir viendo al moribundo. Es un vislumbre que se convierte en una visión completa y como toda chispa, así como nos ilumina el rededor, se extingue inmediatamente, dejándonos en la oscuridad, de una manera tan vertiginosa que pasa inadvertida.
Este es Alejandro Rossi, un escritor mexicano de los que vale la pena leer. Yo te lo recomiendo ampliamente, pero anticipo una recomendación:
"Léelo, si es posible, como yo lo escribí: sin planes, sin pretensiones cósmicas, con amor al detalle." (Idem, p 7)